La familia Dopff organiza sus vacaciones a través de un intermediador de la Ruta y visita la bodega Señorío de Cabrera
Reconocidos como una de las casas vitivinícolas de referencia del noreste de Francia, con una producción anual superior al millón de botellas de vinos blancos y espumosos elaborados principalmente con la variedad Riesling, la familia Dopff eligió el sur de Gran Canaria como destino para sus vacaciones navideñas.
Para organizar su estancia en la isla, su agencia en Francia contactó con Personal Tour, intermediador turístico de la Ruta del Vino de Gran Canaria, que diseñó un programa de actividades adaptado a sus intereses.
Entre las experiencias propuestas destacó la visita a una bodega representativa de la singularidad vitivinícola de la isla. Marc Llorens, gerente de Personal Tour, explica que la elección fue Señorío de Cabrera, una de las bodegas más pequeñas de Gran Canaria. “No solo reúne características únicas como variedades autóctonas, agricultura heroica, suelo volcánico y un proceso artesanal, sino que además ofrece una auténtica experiencia gastronómica de kilómetro cero”, señala.
En este singular entorno conviven viñedos con aguacateros, mangos, cítricos, olivos e incluso cafetales. Agustin y Felisa, los propietarios de la bodega, elaboran con estos productos una cocina sencilla y honesta que se marida con los vinos de la casa.
Oriundo de Barcelona, Llorens destaca el valor diferencial de este tipo de propuestas: “Trabajo con un perfil de cliente muy exclusivo, habituado a los mejores restaurantes internacionales. Sin embargo, hoy el verdadero lujo es disfrutar de un producto recién recolectado, de una cocina local, auténtica y con personalidad. Precisamente lo que ofrecen nuestros vinos y el sector primario de Gran Canaria”.
Los vinos de Señorío de Cabrera han recibido destacados reconocimientos en los últimos años, entre ellos la Medalla de Oro al Mejor Vino Blanco Seco (2025) en la Cata Insular del Cabildo de Gran Canaria, así como el primer premio en la categoría de vino rosado en el VIII Certamen Joyas Enológicas de Gáldar (2024).
Durante la visita, la familia francesa expresó su grata sorpresa por la “potencia y marcada personalidad” de los vinos, al tiempo que compartió su preocupación por los retos que afronta el sector vitivinícola a nivel global, como el descenso del consumo, el impacto del cambio climático o el relevo generacional, desafíos también presentes en Gran Canaria.
Como anécdota, Marc Llorens recuerda entre sonrisas que cada vez que intentaba tomar una fotografía de grupo, la familia pronunciaba al unísono una palabra para posar sonriente ante la cámara: “Riesling”.











